| recuadros y
se comenta que para este sitio trabajó el pintor de origen flamenco
Simón Pereyns.
La fachada de la Iglesia es de estilo renacentista, conocido como plateresco,
en donde sobresalen cabezas de ángeles, rosetones y conchas adosadas
a las bases de pilastras o a los frisos.
En el convento, podemos observar tres programas pictóricos, el
primero es una extensión de huertos y jardines, el segundo de estilo
renacentista y por último el mensaje Cristólogico con imágenes
de la pasión.

Los frescos del convento se encuentran en las cuatro
paredes y en la bóveda del claustro inferior, en donde podemos
observar un diseño compuesto por diversas plantas entrelazadas
y fauna silvestre, también se observan pintados en el mismo, follaje,
3 medallones con los símbolos de Jesucristo, María Reina
del Cielo y el emblema Agustino, colocados en las cuatro paredes identificando
la identidad cristiana.
  
En dichos frescos ha sido posible identificar de la forma
más precisa posible la flora y la fauna indígena de la época,
veintitrés especimenes nativos, los cuales actualmente crecen dentro
de la zona ecológica de Malinalco.
Las plantas nativas representadas, no fueron escogidas
al azar ni seleccionadas por decorativas; sólo aquellas plantas
que habían tenido importancia cultural dentro de la sociedad se
incluyeron; por ejemplo el huacalxochitl, que se usaba medicinalmente
para combatir infecciones, pero el mismo tiempo era considerado importante
en las ceremonias aztecas, ya que se usaba para engalanar a los héroes
militares al mismo tiempo al tlatoani o cacique.
Las flores olorosas eran muy valoradas por los aztecas,
se consideraban un lujo y eran, por eso, uno de los privilegios de las
clases dirigentes; el valor del huacalxochitl se relacionaba también
con el simbolismo sexual, su poder asociado con la fertilidad continuó
siendo reconocido en el periodo colonial por los cazadores, quienes colocaban
la flor en sus sombreros para asegurar una cacería abundante.
Algunas de éstas plantas curativas son todavía
motivo de investigación como la yolloxochitl, “flor de corazón”
ó “ huevito”, está planta aparece dos veces
en los frescos del claustro en la pared que da al sur y al oeste, es usada
para pasarla y sobarla sobre el cuerpo durante una curación, al
igual que los huevos de gallina; la flor molida o bebida en infusión
se dice, pude curar enfermedades del corazón y se considera también
efectiva contra la infertilidad.
Al penetrar al claustro de Malinalco se tiene la impresión
de estar en los “jardines del paraíso”; cabe señalar
que hay paralelismos estilísticos entre varios de los detalles
de las pinturas de Malinalco y algunos de los recuadros del códice
florentino de Sahagún, como ejemplo la figura de la garza con el
pescado en las garras localizada en el muro oriente del claustro.

Relacionar los frescos de Malinalco con el Códice
Florentino de Sahagún; es encontrar la presencia de varios animales
tanto en uno como en otro, tales como conejos, loros, lagartos, el tlacuache
y el mono subiendo a un árbol muestra la correspondencia remarcable
de los detalles.
En la época prehispánica, se decía
que las almas convertidas en aves chupaban las diferentes flores, así
como las abejas pintadas en los frescos que simulan chupar varios brotes;
en estos frescos también hay dos mariposas, abejas y muchos pájaros;
en el pensamiento agustino, simbolizaban las almas liberadas del hombre.
En la pared que da al este, se encuentra el árbol
de la sabiduría representado por un zapote el cual, es el único
árbol de fruta en los murales parecido a un manzano, cerca del
árbol una culebra hipnotizando a un pájaro pequeño
simbolizando al mal sobre el bien.

El claustro alto, proviene de temáticas desarrolladas
en otros conventos agustinos pintados en 1580. En el ángulo sur-poniente
están representadas las escenas de la Oración en el Huerto
y Lava pies; el sur oriente corresponde a Cristo sentado al borde de la
Cruz y la Crucifixión, el nor-oriente tiene las escenas del Descendimiento
y la Piedad en tanto que en el nor-poniente están la Resurrección
y el Pentecostés enormemente deteriorado.
La escalera monumental que conecta ambos
claustros, se conservan sólo las pinturas del techo: un medallón
con un pelícano alimentando a sus crías, emblema crístico
que en este caso sugiere una exhortación a los frailes acerca del
aislamiento y los riesgos de su existencia en tan amenazadores parajes;
el enmarcamiento del medallón, el zacate retorcido, que significa
un logo local, referido al topónimo de Malinalco.

En la parte exterior del convento en
lo que se le conoce como capilla abierta se encuentran en el friso que
ornamenta la portería los escudos de Jesús, María,
la orden Agustina y una malinalxochitl estilizada.
|